Pomada para mi ex.

Chemari está está irritado. Y ese incómodo malestar le ofusca y precipita. Y busca, desesperadamente, alivio a su dolor. Y por fin, el martes, lo encontró en Antena 3. Y se alivió.

El martes, gordo de satisfacción, pletórico por la seguridad que te da el sentirte a gusto, se despachó con calma, gozoso. Balsámica pomada la entrevista.

Este Martes de Alivio se le ocurrió darle un bofetón político a Rajoy. Con la sabiduría que le caracteriza (juego de palabras) y le otorga el ser ex-presidente del país, nuestro ex le enmendó la plana a Rajoy. Tch, tch, tch… chiquitín, que te estás equivocando, que hay que bajar impuestos, que la clase media no aguanta (¿y cuál sí, la clase FAES?), que no lideras… que eres un mediocre. Pero que menos mal que aquí estoy yo, con mi mente preclara y visión de futuro (Irak) para señalarte el caminito a seguir. Ea.

Y todo esto se le ocurrió a él solito, y de buena fe, y de gratis… que sus consejos son así, generosos, desprendidos… y televisados. Qué alivio.

Porque bien podía haber levantado el teléfono (¿Rajoy?… Que se ponga) y habérselo dicho a la orejita. O convocado reunión en Génova para debatir sus reflexiones… o un whatsapp, por trendy. Incluso con txalaparta, lo que sea, pero los trapitos se quedan en casa.

Pero no. Así el picor no se iba. Así que quizás arreglar la situación, echar una mano a sus compañeros de partido no era la intención última. Quizás la política no era el alivio para su desazón. Porque lo que hizo por “la tele” no fue política, ni labor de hombre de estado. Fue la puta competencia de Sálvame, y aguijoneó con gracia y descaro, con tintes de venganza y rencor en riguroso directo. Maldito picor.

Lo que al ex le irrita es la falta de ayuda, la falta de apoyo del partido, la falta de mimo y el colchón. La trama Gürtel escuece lo que no está escrito. Y los sobresueldos no apaciguan. Porque la prensa cuenta que la boda de la nena y el Sr. Arcada (Agag, ya me diréis) está cofinanciada por Correa, que si el regalo de cumpleaños del Sr. Arcada, que si los sobres… mentiras e insidias que el partido no desmiente, niega, rechaza, maldice ni excomulga. Desleales, traidores, a mi, vuestro ex y aún presidente (de “honor”, tiene narices el término)… y así estoy de escaldado, que no sé por dónde aliviarme. Así que a Antena3, por prescripción facultativa.

Y de este modo, aliviado, confiado, recuerda que tiene un Delorean y corona su terapia con la amenaza de “volver”. Si él vuelve, yo devuelvo.

Hay que joderse. Qué alarde de sensatez y sentido común. Qué ejemplo de corporativismo y altura de miras. Qué visión de estado, qué maestría de estilo. Este Mourinho de la política, sediento de protagonismo y relegado al ostracismo, se rasca contra la cara de Rajoy y se queda más ancho que largo. Porque yo lo valgo. Pues que le den pomada.

Ya lo dije, no hay mayor placer que el alivio.

Podéis ir en paz.

La demagogia

Por el motivo que sea, cada cierto tiempo importamos léxico y actitudes. Parece que tenemos tanta rabia dentro como para tener que acudir a otros idiomas, culturas, para expresar lo que sentimos.

Y le ha tocado el turno al escrache. Que en definitiva no es más que una forma de protesta directa fruto de la impotencia, de la más alta sensación de desamparo, abandono e indefensión del personal.

Pero no gusta. Normal, eso de que vayan a tu casa a tocarte los cojones con caceroladas y a increparte por la calle cuando sales o entras, debe ser francamente molesto. Que es mucho mejor llamar por teléfono, pedir cita con la secretaria, quedar un día, presentar un documento de desencanto, debatir las ideas, exponer las quejas y marcharse a casa pacíficamente.

Pues va a ser que no. Que no me atienden, que no me cojen el teléfono, que no me hacen caso, que no existo. Que pasan de mi… pacíficamente.

Parece que ahí radica el malestar del “escracheado”, o al menos por ese camino lo conducen los afectados del PP. La violencia del “escrache”. Que es preferible que los que quieren protestar envíen un CD con la grabación de la algarabía y un poster con la foto del grupo. Que ya lo pondrán en casa. Que eso es mucho más de personas civilizadas, menos violento.

Creo que, una vez más, no tienen ni idea de lo que están diciendo. De hecho su demagogia y cinismo es hiriente y desgarrador, ofensivo y obsceno.

Violento es el momento en que te comunican que te van a quitar la casa. Eso sí que es violento. Violento es que el banco no te ayude. Violento es pensar que duermes en la calle mientras el del banco se reúne en Zalacaín. Violento es ver a tus hijos asustados contra una esquina del salón mientras empujas la puerta de la calle con todas tus fuerzas para no dejar entrar a la policía.

Violento es tu despido después de 35 años. Violenta es la carta en la que te lo comunican, la situación en la que te quedas, la indemnización que te ofrecen. Violenta es la palmadita en la espalda mientras te dicen que no pasa nada, que es bueno para el tejido industrial. Violento es el camino a casa pensando en nada. Violenta es la pensión.

Violento es el paro continuado. Violenta es la perspectiva de seguir en paro. Violento es el futuro en que no ves solución a tus 45 años.

Violento es ir a Cáritas. Golpeado, abatido, desolado, por la violencia de la falta de comida en casa, por la violencia de no tener qué dar de comer a tus hijos, por la violencia de tener que salir a pedir cuando lo que tú quieres es trabajar.

Violento es querer crecer y que o te ayude nadie. Violento es escuchar por los telediarios todas las ayudas que el gobierno inyecta a los emprenderores y no se les caiga la cara de verguenza. Y mucho más violento es ir al banco a solicitarlo y escuchar sus condiciones. Violento es sufrir que no te paguen y que tú tengas que hacerlo con hacienda. Violento es financiar al estado, tan violento e indigno que te sientes sodomizado.

Violenta el recorte de tus derechos, de tu nómina, de tus logros conseguidos tras años de trabajo. Violenta la subasta de tu sistema de salud, violenta la decadencia de tu sistema de enseñanza, violenta es la precariedad de tu vida laboral cada día que pasa.

Violencia en todas las promesas incumplidas, violencia en su indiferencia, violencia en su demagogia, violencia en sus peleas pueriles y estériles ignorando los problemas reales y acuciantes. Violencia en su descaro, en sus declaraciones, en su indolencia y en su incompetencia.

Violentas son las declaraciones de Cospedal, comparándonos con nazis o fascistas, ella. Violenta es la situación que se crea cuando te la encuentras y piensas en sus tres nóminas, su situación de bienestar, su actitud… todo frente a la tuya.

Y violentos, excesivos, son los comentarios de Rouco Varela, pidiendo al gobierno que cumpla con las promesas de reforma de la ley del aborto y el matrimonio homosexual. Esa sí que es una actitud fascista y nazi, señora Cospedal, imponiendo sus ideología a todo el mundo, con una arrogancia totalitarista que desprecia el esfuerzo realizado para llegar a conseguir las actuales leyes del aborto y matrimono gay. Yo nunca he tratado de inculcar o imponer mi descreencia a nadie.Y debe ser muy violento no escuchar que se cumplan las promesas laborales, sociales, económicas… debe ser que Rouco vive en otro mundo, el muy eunuco mental.

Que me dejen en paz con toda su violencia.

Podéis ir en paz.

Kimi

Un mosso le abre la cabeza a un chico de trece años. Después le sacude en las piernas, ya en el suelo. Y sacude a la mujer que le protege, cubriéndole con su cuerpo, también en el suelo. Y otro golpea a la mujer que lo recrimina. Dicen que todo es fortuito. Pero un vídeo dice todo lo contrario.

El gobierno quiere “regular” las filmaciones que se produzcan en la calle por particulares. Por nuestra seguridad, para que no “interfieran” en investigaciones.

La gente protesta en las calles. ¿Dónde si no? ¿En su cuarto de baño?. La gente se manifiesta porque es un derecho. De los pocos que aún no han recortado. Aún. De momento se intenta “regular” también. Tampoco es tanta gente. En la manifestación del 14 N en madrid “apenas había 35.000 personas”. Poco más que en el Madrid Arena.

La tragedia del Madrid Arena se podría haber evitado si los padres hubieran controlado mejor a sus hijos. Si hubieran ejercido mejor su labor represiva ( Sostres ). La avaricia, la mentira, el abuso, la falsedad son detalles menores. Es la falta de educación, en este caso por parte de los padres, el origen.

Los recortes en educación, formación y en I+D+I por parte del gobierno son criticados desde Europa. Paradójicamente el gobierno incide en la cuestión de la falta de formación y de jóvenes formados en nuestro país, y para hacer que se esfuerzen más recorta las ayudas, becas, subvenciones, salarios, personal… les pone un reto.

Artur Mas reta al gobierno: con consentimiento o sin él, habrá consulta. Si la consulta la hace en catalán se resolverá antes, habrá menos respuestas que contar. Debería probar a hacerla en inglés: no obtendría el resultado que desea, pero el índice de respuesta sería abrumador. Por responder que no quede.

La banca responde al drama de los desahucios con un paro selectivo durante dos años. Responde después del drama. Responde después de ser “rescatada”. Una demora, no una amnistía. En los corrillos nos preguntamos quién rescata a los desahuciados. Parece ser que se gastaron lo que no tenían, y claro…

El gobierno concede la amnistía fiscal a los defraudadores a cambio del 10% del dinero defraudado. Para las hipotecas no hay amnistía. Es lo que tiene el dinero privado

Las hipotecas y sus ejecuciones privan a las familias de su derecho fundamental llevándoles a la más negra de las desolaciones. Sin embargo, en el crack del 29 eran los banqueros los que se suicidaban. Hemos aprendido de la historia.

En la breve historia reciente de esta crisis en España la clase dirigente ha conseguido, por fin, unificar posturas: da igual el ideario, el odio es cerval y común a la gestión de nuestra realidad por parte de la ciudadanía; el 40% de la población jamás volverá a ser clase media; salvo unos pocos privilegiados, la inmensa mayoría ha visto recortados sus derechos; casi la totalidad de la juventud en paro carece de perspectivas;el poder adquisitivo ha desaparecido; todos pagamos más impuestos que antes, que nunca; técnicamente todo está peor, menos el déficit. Ése sigue igual.

El déficit en formación internacional se corrige. Mi hija estudia en un colegio bilingüe público desde hace más de 6 años. Ahora ha pasado a 1º de la ESO. Ella y sus compañeros están asombrados con el acento de sus profesores, pero no saben cómo corregirlos. Es el resultado del afán bilingüista del gobierno, recortar todo lo recortable pero eso sí, ahora todos bilingües. O jililingües.

Ayer por la mañana mi hija Paula descubrió a Kimi, su cobaya, muerta en la jaula. La pobre ya tenía una edad. Pero eso no aliviaba a Paula, no le disminuía el dolor, la pena, el desconsuelo. Su mascota, su amiga, ya no estaba. De la noche a la mañana todo había cambiado para ella, sin remisión, radicalmente irreversible. Y parte de su mundo se desmorona por unas horas. Y la otra parte carecía de importancia.

¿A quién le puede importar la puta realidad ante una situación así? Porque yo sólo podía pensar en mi hija, en Kimi, y en lo relativo que es lo trascendente.

Ciao Kimi.

Podéis ir en paz.

Hoy es uno de esos días…

…días de mierda en los que me gustaría, por encima de todas las cosas, meterme en la cama y dormir al tibio calor de tu pecho, acariciado por tu piel, adormecido por el olor de tu cuerpo, como si volviera al interior de un vientre materno, inconsciente, inocente y feliz. Inmortal.

Te quiero.

Da Vinci

El fin de semana pasado (sábado 20, para ser exactos) salimos a cenar. Y descubrimos esta pequeña maravilla: el restaurante Da Vinci.

Situado en los aledaños de La Vaguada, en la calle Antonio López nº 10, este restaurante italiano sorprende en su entorno. No nos llamaría tanto la atención si lo viéramos en el centro de Madrid, pero en esta zona resulta algo insólito.

Con una muy cuidada decoración y ambientación, luz romántica y auténtico aroma a cocina italiana, Da Vinci te recibe en su pequeño local, dispuesto a ofrecerte lo mejor de su elaborada cocina (sensacional el mousse de gorgonzola), una serie de delicatessen en los que destacan las pizzas, pastas y postres.

Es un sitio ideal para parejas, amigos y encuentros familiares, con unos precios más que razonables. Quizá la carta de vinos sea un poco corta (disfrutamos de un magnífico Chianti) ya que sólo vimos vinos italianos.

En fin, muy recomendable. Esperemos que dure, sitios así en ese entorno son raros de ver. Y será un referente en la zona, seguro.


Da Vinci

C/ Antonio López Aguado, 10 Posterior 28029 Madrid

Mi hijo el independiente.

Esta tarde hemos tenido pelotera en casa, y de las gordas.

Nuestro hijo Arturo llegaba a casa depués de terminar su turno en la pizzería donde trabaja. Como es primero de mes, imaginé que habría cobrado y le pregunté por ello. Lo hago por la sencilla razón que desde hace un tiempo las cosas están difíciles, y todos hemos de echar una mano en casa. En cualquier otra situación podría hacer lo que quisiera (dentro de un orden, que esta es una familia muy decente) con lo que cobra, pero ahora…

Claro que a Arturo no le hacía la menor gracia, pero le preocupaba más parecer un egoista y un insolidario ante los demás, habida cuenta de que su hermana pequeña, Valentina, se había reducido la asignación semanal a sí misma, como fórmula de ayuda a la economía familiar.

Así que Arturo nos daba el 50% de lo que cobraba en la pizzería, con todo el dolor de su corazón. Pero el motivo de la bronca fueron unos vaqueros. Unos jeans a los que les tenía ganas desde hacía tiempo, que le sentaban como a un cristo tres pistolas, y que se había emperrado en comprar. Y como en el momento no tenía dinero, se lo presté hasta que cobrara para que pudiera “lucirlos” desde ya. Y hoy se lo he reclamado.

Y se ha montado la de San Quintín. Que si ya nos había dado la mitad de su sueldo, que si lo hacía todos los meses, que si nos pagaba el pantalón se quedaba sin nada, que además el pantalón no le quedaba bien y ninguna churry se fijaba en él… y yo que se lo hubiera pensado antes, que si le adelanto dinero es para que luego lo devuelva, que no confunda lo que aporta en casa con una bula papal…

Total, que después de media hora de gritos y recriminaciones se ha callado, ha respirado con calma y nos ha dicho que quería… independizarse. Exactamente, independizarse de nosotros, ha recalcado. Y si al principio nos ha dejado perplejos ante tamaña tontería (entendámonos, es mayor de edad pero ¿a dónde se va a ir, con la miseria que cobrabra, la precariedad de su seguridad laboral y lo imposible que estaba la vida?), después no s hadejado estupefactos cuando nos dice que lo va a hacer sin irse de casa.

Nuestro hijo se quería independizar en el sentido más separatista de la palabra. Nada más.

Lo primero que ha hecho es definir la geografía de su territorio. Para ello se ha anexionado el baño del pasillo a su cuarto. Defiende la propiedad por el histórico de uso (siempre ha sido su baño), y porque es el que se ha encargado de limpiarlo y mantenerlo desde la época de las cavernas. Debe ser que a Arturo se le ha olvidado la existencia de Fernanda, la asistenta, que esa sí que está en casa desde antes de las cavernas aún. Si no fuera por ella, hoy la caverna sería ese baño.

El segundo punto ha sido reafirmarse en su autonomía: podía perfectamente proveerse con lo que el “producía” en la pizzería. A fin de cuentas era la dieta ideal, pasta, queso, tomate, verduras, carne, pepinillos… ¿qué más se podía pedir? Además, su trabajo allí le garantizaba un sueldo a final de mes con el que podría adquirir todo aquello que le hicera falta. Al menos mientras le durase el trabajo.

El tercer punto habría que negociarlo. Obviamente necesitaba de una serie de infraestructuras de las que su nueva situación/estado no disponía: la electricidad, el agua, la calefacción, acceso a la cocina, la colada, la TDT… Para ello nos ofrecía un “pago” periódico, a modo de alquiler de dichos servicios, que consistía en el 50% de su sueldo. Es decir, que nos ofrecía lo mismo que ya nos daba antes por usar lo mismo que también usaba antes. Pero que si pedíamos más y abúsabamos de nuestra posición de poder, podría prescindir de todo ello y arreglarse compartiendo con sus amigos (Estados ya independizados, al parecer). Que si lo hacía era como gesto de buena voluntad y para demostrar su buen talante como nuevo “vecino”. Con un par.

Llegados a este punto, boquiabiertos por la nueva situación y temerosos de ejercer inconscientemente nuestra “posición de poder”, tratamos de inciar “diálogos diplomáticos”. Lo cierto es que desde hacía más de una hora sólo hablaba él. Lo habitual, vamos.

Le explicamos que su nueva situación no tenía mucho de nueva. Que casi era un concepto de denominación, de forma de referirse al estado de las cosas, porque dicho estado casi no había cambiado. Salvo porque ahora debíamos pedir permiso para entar en “su baño” (que siempre hemos llamado a la puerta, si estaba cerrada, antes de entrar). Que si quería podía administar su fuente de ingresos como quisiera, pero que de los gastos comunes tenía que participar de algún modo, vamos, como hasta ahora. Y que si necesitaba de financiación para la ropa o caprichos, que la tendría al 0% de interés. Como siempre.También le explicamos que pertenecer a la familia le brinda apoyo y seguridad, la certeza de no estar sólo ante las dificultades; que la suma de las partes era superior a cada una de ellas por separado… en fin, de todo un poco.

Como quien oye llover.

Ahora lleva dos semanas encerrado en su cuarto. Nos ha cerrado las fronteras. Todo porque no le hemos dejado bajar a la piscina. Y mira que se lo hemos explicado:

Arturo, hijo, que ya no puedes. Que al separarte, al independizarte, pierdes los derechos comunitarios ya que no pagas por ellos y no te los has ganado. Te recuerdo que nosotros pagamos los gastos de la comunidad, y que tardamos 10 años en empezar a comprar el piso y poder tomar decisiones en ella. Por eso, tú como “miembro independiente” no tienes derecho ni a la piscina, ni a las pistas de pádel, ni a las zonas verdes…

Siempre hamos tenido la ilusión de que algún día nuestros hijos se independizaran, se valieran por sí mismos para abandonar el hogar y empezar una vida independiente en su propia casa. Pero como ya he dicho, ABANDONANDO el hogar y en SU PROPIA casa, no así.

Ahora Arturo mira por la ventana, ofuscado, pensando cómo va a sacar la basura que se amontona en su cuarto, y en volver a la pizzería en su moto aparcada en la calle a pleno solazo.

Y es que el garaje también es comunitario.

Podéis ir en paz.

Me he puesto rojo

Este mes se avecinaba duro, económicamente hablando. Es el mes en el que vencen los seguros de coche, hogar y vida, el mes en el que empiezan las actividades extraescolares de los niños, que vencen facturas del super, de la visa…El mes, en definitiva, de revisión de gastos.

Así que uno empieza a mirar con lupa los extractos bancarios, con la ilusión de encontrar un error, fallo… una rendija de esperanza que signifique un ahorro. Y descubro que estoy pagando desde enero dos recibos de Vodafone ADSL. Dos.

Obviamente sólo tenemos un ADSL en casa.

Después de investigar un poco vemos que uno de los recibos es de Vodafone Servicios Tele2. Y me doy cuenta de inmediato de lo que ocurre.

Siempre he tenido contratado el ADSL con Tele2. Pero esta compañía fue comprada por Vodafone, que realizó una campaña de conversión de clientes de Tele2 a Vodafone a través de una oferta en el ADSL, mejorando las condiciones anteriores. Y me convertí.

Pues resulta que desde entonces estoy pagando el ADSL de Vodafone, y sigo pagando el de Vodafone Servicios Tele2. A alguien se le olvidó apretar el botón de “fin de cliente”.

Desde Enero. Con un par. Lo primero que hago es devolver los dos últimos recibos (julio y agosto) ya que el banco no me permite más.

Descubierto el problema me pongo en contacto con Vodafone, un lunes a las 8:30 de la mañana. Y empieza un largo y tortuoso periplo de dificultades, telefonistas, negativas, incertidumbres y  números de teléfonos varios que me van dando para que llame.

Finalmente una telefonista de Vodafone Servicios Tele2 se da cuenta de la situación, me da un número de incidencia, me dice que lo traslada a los servicios de contabilidad y que me llamarían. Eran las 11:45 del esa mañana.

Y me llamaron, y me confirmaron la devolución en un plazo máximo de dos meses de todos los recibos. Y fin.

Pues no.

Hoy me llama una señorita, que no se presenta, pero que dice pertenecer a no sé qué departamento jurídico de Tele2 (no se la entiende nada), y me reclama… ¡el pago de los dos últimos recibos de Tele2!

Le explico toda la situación, me dice que “no le compete”; me ofrezco a darle el nº de incidencia, me dice que “no es asunto suyo”; le insito en el error administrativo y que en Vodafone ya son conscientes, y que se está solucionando… que si quieres arroz, Catalina. Que me llamarán y me citarán. Que me provea de la documentación que acredite lo que digo. Y me cuelga. Con la misma empatía, rayana en lo neardental, de toda la conversación previa.

¿Que me citarán? ¿Quiénes? ¿Dónde y porqué? ¿Es este el servicio de atención al cliente en Vodafone? ¿Alguien les ha hablado alguna vez del concepto de “transversal”? ¿Es que una operadora de telecomunicaciones no se comunica entre departamentos? ¿Es que si me cobran de más, me tengo que ocupar yo de solucionarlo, he de “pegarme” con la incomunicación de sus departamentos y encima he de ser amenazado?

Rojo. Estoy rojo, pero de ira y de indignación, no de Vodafone.

Podéis ir en paz.

Desconsuelo

Ayer por la tarde me robaron el iPhone.

Sí. No hay más que decir. El objeto de todo el trasunto es exclusivamente ese: me han robado el iPhone.

Y estoy desconsolado.

Podría explicar que me lo robaron de la taquilla del gimnasio  en el que entreno. Que en el transcurso de las 14:00 a las 16:00 algún desgraciado de mierda (nótese mi animadversión a los desgraciados de mierda, no los de otra índole) abrió mi taquilla, porque no estaba forzada, y cogió el iPhone tras revolver en mi ropa. Y después la cerró. Como si allí no hubiese pasado nunca nada.

Pero todo esto es irrelevante.

Podría añadir que lo que me duele no es el contenido. Las fotos y canciones almacenadas, la cuidada selección de juegos, de cámaras de fotos, el inestimable navegador, mis aplicaciones para entrenar, leer, cocinar o relacionarme socialmente. Y no me duele porque todo eso está duplicado en mis ordenadores (sí, tengo más de uno).

Pero todo esto es irrelevante.

Incluso podríamos hablar del inconveniente, de las complicaciones colaterales que esto genera: denuncia a la policía, obtener la factura original, hablar con el seguro, hablar con el seguro del gimnasio, duplicar mi tarjeta SIM, buscar otro terminal mientras llevo una semana desconectado. Y todo por un bonito pisapapeles, que es en lo que se ha convertido el iPhone. Porque lo primero que hice fue bloquearlo desde iCloud, y después dar de baja el nº de teléfono. El desgraciado de mierda tiene ahora un iPhone como pisapapeles. Pero qué tío más chulo.

Pero todo esto es irrelevante.

Es más,  es que era mio. Era parte de mi ocio y de mi trabajo; era parte de mi contacto con la gente que quiero; parte de mi actividad, de mi formación, de mi información; parte de las mañanas y parte de las noches. Era parte de mi.

Pero todo eso sigue siendo irrelevante, carece de importancia, no merece interés.

Porque lo verdaderamente relevante… es que ya no puedo enviar WhatsApp.

Y eso, junto a no tenerlo, me tiene desconsolado.

Podéis ir en paz.

Molino de Alcuneza

Recientemente hemos estado en este hotel cercano a Sigüenza. Una delicia.

Es un hotel boutique pequeño, con pocas habitaciones, un spa y piscina. Y no hace falta más. Está decorado con mimo, de manera acogedora, hace que te sientas bien. Mezcla detalles rurales con otros más modernos, logrando un ambiente relajante que transmite autenticidad y nivel. Tienen especialmente cuidada la luz (Salón Comedor y Salón del Agua).

La atención es exquisita, la restauración perfecta (especial atención a los desayunos, bárvaros. No dan comidas), el ambiente silencioso y tranquilo… un entorno ideal para una escapada de fin de semana largo.

EL circuito de SPA es ciertamente corto. Tres duchas con aromaterapia, sauna, baño turco y un “jacuzzi” enorme. Lo mínimo. Pero las instalaciones son perfectas, en acabados, decoración y funcionalidad.

La zona de piscina es más que suficiente para el número de habitaciones, rodeada de árboles, con tumbonas y hamacas, totalmente ajardinada.

Leer a la orilla de la chimenea, relajarse en el SPA, pasear por su jardín, disfrutar de su piscina o simplemente escuchar el silencio roto por el cantar de los pájaros y un joven río Henares que discurre por la finca.

Nuestra habitación era una suite. Perfecta. La zona dormitorio amplísima, y la cama comodísima. Antes de llegar a ella hay un pequeño salón con un sillón y mesa. Cuenta con mueble bar y dos LCD, uno en el saloncito y otro en el dormitorio. El baño era amplio, pero reconozco que el control de temperatura de la ducha era complicado.

En conjunto, un sitio ideal para un descanso de fin de semana o puente, con la ventaja de estar a una hora y media de Madrid, y a 4 minutos de Sigüenza.

Respecto al precio, aún estando equilibrada la relación calidad precio he de decir que es alto. No que sea caro, sino que es alto. Preferiblemente acogerse a las ofertas.

http://www.molinodealcuneza.com/

EGORIASIS

(1)
La “egoriasis”, del griego Εγὠ (yo) y ψὠρα (picor), es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a la propia imagen, llevando a la persona afectada a creerse en todo momento inmune a la culpa y en plena posesión de la razón. Produce lesiones escamosas, engrosadas e inflamadas respecto a la percepción de los demás con una amplia variabilidad clínica y evolutiva. No es contagiosa aunque sí puede ser hereditaria. Se observa con la misma prevalencia en hombres y mujeres. (…)

Respecto a su etiología se sabe que la causa desencadenante proviene de la incapacidad de reconocer un error. Va acompañada de una velocidad de reacción anormalmente alta ante un incumplimiento en el momento de justificarse y dar excusas. Sin causa única, sino multifactorial, aparece en individuos con predisposición genética a padecerla, pudiendo ser desencadenada o exacerbada por diferentes factores ambientales. (…)

El enfermo de “egoriasis” proyecta hacia afuera y repele impecablemente todo reconocimiento de falta, error o responsabilidad por su parte frente al incumplimiento.

(2)
Egoriasis, también conocida como “mal del político español”. - Sinom: desvergüenza

Términos relacionados: ataraxia

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Los dos primeros párrafos (así como el título del post) están extraidos de un artículo de la Revista YOROKOBU (nº32-2012), escrito por Francesc Beltri Gebrat.

Al leerlo me resultó tan evidente, tan reconocible su sintomatología en nuestra clase política actual, que no pude evitar trasladarlo a este blog, y de este modo dotar de una denominación clínica al mal que les afecta.

Ahora solo queda tener fe en la ciencia y esperar un pronta vacuna.

Por nuestra salud.